
El paté es uno de los alimentos más apreciados y al mismo tiempo más malinterpretados del mundo gastronómico. Se trata de un producto cargado de historia, versátil y lleno de matices, que sigue conquistando paladares en todo el mundo y es protagonista en las más exquisitas mesas, en aperitivos elegantes o en tablas de charcutería de los más reputados restaurantes. También es todo un clásico de nuestras meriendas y almuerzos, pero ¿sabes realmente qué es, de dónde viene y cómo presentarlo para impresionar a tus invitados? Te ayudamos a descubrirlo paso a paso.

¿Qué es el paté?
La palabra paté proviene del francés pâté y se refiere, de manera general, a una pasta untable, elaborada normalmente a base de carne picada o hígado y grasa, aromatizada con verduras, hierbas, especias e incluso vino. Tradicionalmente se utiliza como aperitivo, untado sobre pan o galletas, pero también puede formar parte de recetas mucho más elaboradas.
A diferencia de lo que a veces se piensa, el paté no es un solo producto, sino una familia de preparaciones que pueden variar mucho en textura y sabor: desde un paté muy fino y suave, hasta uno de textura más rústica e intensa. Algunos estilos se cocinan en moldes o tarrinas, otros se hornean en masa y existen incluso versiones vegetarianas o de pescado.
Un dato que suele llevar a confusión es que muchas veces se habla de paté de foie, cuando el verdadero foie gras no es técnicamente un paté, sino hígado graso de oca o pato hipertrofiado, entero.
Curiosidades gastronómicas, origen y tradición
Aunque hoy se asocia el paté a la gastronomía francesa, su historia puede rastrearse incluso hasta la Antigüedad clásica. Ya en la cocina romana se preparaban pastas de carne y vísceras, impregnadas de especias y cocidas para conservarlas. Con el tiempo, estas técnicas evolucionaron en Europa hasta convertirse en parte esencial de la charcutería francesa, donde el paté se consolidó como un alimento habitual, tanto en fiestas como en la cocina cotidiana.
Francia y Bélgica son los países donde el paté tradicional se ha perfeccionado, con innumerables variedades regionales. Desde el clásico paté de campagne, hasta los más finos mausse pâtés o versiones rellenas de licores aromáticos.
Además de la tradición culinaria francesa, otros países adaptaron el paté a sus propias costumbres culinarias. Por ejemplo, en Alemania o Países Bajos se encuentran versiones similares a embutidos de hígado, como la Leberwurst, que pueden encontrarse en forma de rodajas o untables.
Cómo presentarlo

La presentación del paté es casi tan importante como su sabor o textura. Aunque la tradición francesa aconseja la simplicidad, sobre pan rústico y acompañado de vino, existen muchas formas de elevar su presencia en la mesa:
Diferencia entre paté y foie gras

Como hemos dicho, ésta es una de las dudas más comunes: ¿paté y foie gras es lo mismo? La respuesta es no. Aunque ambos pueden servirse de forma similar, su composición y proceso de elaboración es muy distinto.
El paté es una pasta elaborada con carne picada, vísceras (normalmente hígado de cerdo o pollo) y especias, que se mezclan hasta formar una pasta con textura uniforme.
Por su parte, el foie gras proviene del hígado de paté u oca, que ha sido hipertrofiado mediante una alimentación especial. No se mezcla con otros cortes de carne ni especias, como el paté tradicional y se suele servir entero.
Lo que sí que podemos encontrar es el paté de foie gras, que se elabora con el hígado de pato u oca y otros ingredientes como especias o carnes.
Otra gran diferencia es el precio y la catalogación culinaria: mientras que el paté es mucho más accesible y común en la gastronomía cotidiana, el foie gras se considera una delicatessen de lujo y es mucho más caro.
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