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Batch cooking o cómo ahorrar tiempo, dinero y trabajo mientras cocinas

Ahorra tiempo, trabajo, dinero y estrés y garantiza que tú y tu familia coméis de manera saludable, variada y equilibrada. ¿Sabías que hay un método de cocinar que lo hace posible? Pues así es. Hablamos del conocido como batch cooking. Se trata de cocinar siguiendo unas pautas ordenadas, que te permiten cocinar más durante, por ejemplo, una sola mañana para cocinar menos el resto de la semana. Básicamente, sería elaborar un menú y multiplicar los ingredientes de las recetas para que cada preparación te sirva para las comidas o cenas de esta y de otras semanas. El tiempo de preparado es prácticamente el mismo, aunque hayas doblado la cantidad y, con apenas unos minutos de más, te ahorrarás tener que cocinar la próxima semana. Puedes dedicar un día de la semana al cocinado o simplemente aprovechar cada vez que vayas a elaborar un plato para preparar más cantidad y guardarla para otro día.

Conservación de las preparaciones

La clave de este método es que elijas preparaciones que se puedan guardar bien en la nevera, al vacío o en el congelador. Por tanto, es fundamental que conozcas los tiempos que aguanta cada receta y el mejor método de conservación. En general, cualquier preparado aguanta en la nevera 3 días pero, si quieres guardarlo para más adelante, puedes optar por la conservación al vacío o la congelación. Si optas por la conservación al vacío, tus platos pueden aguantar perfectamente en el frigorífico una semana, sin perder sus propiedades nutricionales. Si por el contrario prefieres el congelado, tus recetas se conservarán perfectamente incluso durante meses. Eso sí, comprueba que tu congelador funciona perfectamente y sigue las instrucciones del fabricante para colocar los alimentos en la parte o a la altura que sea recomendable.

En líneas generales, deberías tener en cuenta que tanto las cremas de verdura como las sopas se conservan perfectamente en la nevera durante 3 días. Pero, si utilizas patata en su elaboración, recuerda que el congelado puede cambiar tanto su textura como su sabor. En este caso, te aconsejamos que después de esos tres días optes por el vacío.

Otros platos elaborados como legumbres, empanadas, hamburguesas o sofritos y guarniciones como verduras asadas, patatas, arroz o guacamole, pueden conservarse en el frigorífico hasta 5 días. En el caso de la patata, si la cocinas con piel, alarga su conservación.

Planificación del cocinado

  •  Elección de los platos a cocinar. En el batch cooking es fundamental que selecciones recetas que se pueden conservar bien en el congelador, pues de otro modo de poco te servirá cocinar más cantidad, ya que tendrás que consumirla en un máximo de 5 días. Por ejemplo: algunas salsas emulsionadas como la mayonesa o verduras como la lechuga, la rúcula o los canónigos no aguantan el congelado y solo podrías conservarlas en la nevera.
  • Organización. Para elegir cada plato del menú que vas a preparar es muy importante que tengas en cuenta la reutilización de un mismo ingrediente. Por ejemplo: si cueces legumbres, éstas te pueden servir después para preparar potajes, ensalada, purés o humus. Otra manera de agilizar el cocinado es preparar primero los ingredientes o preparaciones que serán la base de las diferentes recetas y luego cocinar las dientes elaboraciones al mismo tiempo (utilizando a la vez los diferentes fuegos, el microondas, el horno…).
  • Conservación. Una vez elaborados todos los platos, guarda la cantidad necesaria para una comida y el resto congélalo. Lo ideal es que lo guardes en envases pequeños en los que quepa justo la porción que necesitarás más adelante para una comida o cena. Y no olvides etiquetar los envases pues así sabrás perfectamente qué te queda preparado con solo un vistazo.
  • Protege los alimentos. Antes de ponerte a cocinar asegúrate de que cuentas con los recipientes idóneos para guardarlos. Deben de cerrar bien y preferiblemente ser apilables, pues así te ocuparán menos espacio en el congelador. No olvides que proteger bien los alimentos es la mejor manera de evitar quemaduras por el frío o que cojan sabores extraños. Y en el caso de sopas y cremas, recuerda no llenar los envases hasta el borde, pues al congelarse el agua se dilata y se expandirá y reventará el táper o recipiente en que lo hayas guardado.

Recetas para el batch cooking

La clave es elegir recetas que te permitan cocinar grandes cantidades y que congelen y descongelen bien. Algunos ejemplos son:

  • Sopas y cremas. Son fáciles de cocinar en grandes cantidades y también de guardar. Eso sí, al descongelarlas pueden separarse, quedando el agua arriba y abajo las partículas de verduras. Bastará con removerlas o batirlas unos segundos y quedarán perfectas.
  • Guisos y potajes. Solo tienes que elegir una olla más grande y duplicar o triplicar los ingredientes. El tiempo de preparación es prácticamente el mismo, tendrás para dos o tres días y quedarán perfectos.
  • Cocas saladas, lasañas o canelones. Congelan perfectamente y son muy fáciles de cortar y guardar en pequeñas porciones.
  • Croquetas, hamburguesas, albóndigas. También pueden ser una buena alternativa para tu batch cooking. Puedes guardarlas y, el día que las vayas a comer, preparar solo el acompañamiento o elegir para acompañarlas preparados que sí puedan congelar como pistos, verduras asadas, cuscús, quinoa o arroz.
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