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Come sano, come fiambres y embutidos

Tradicionalmente han sido unos de los grandes “tabús” de lo que entendemos como una dieta saludable, pero te sorprendería saber que fiambres y embutidos, no solo no son enemigos de nuestra salud, sino que pueden aportarnos importantes beneficios. Estos alimentos son una gran fuente de proteínas y nos aportan micronutrientes vitales para nuestro organismo, como el potasio, el magnesio, el zinc, el fósforo o el hierro. Pero no es menos cierto que no todos tenemos las mismas necesidades nutricionales y por tanto, nuestra dieta deberá adaptarse a nuestra edad, tipo de vida y a las posibles patologías que podamos tener. Por todo ello, los expertos ni mucho menos aconsejan eliminar fiambres y embutidos de nuestra dieta pero sí escoger aquellos que tengan menor porcentaje de grasas y hacerlo siempre con moderación y en el marco de una dieta equilibrada.

Beneficios de los embutidos

  • Proporcionan las proteínas necesarias para el correcto desarrollo y funcionamiento de nuestros músculos. Si a ello unimos que también nos aportan una cantidad importante de calorías, podríamos decir que son más que recomendables para todos aquellos que hagan deporte o realicen trabajos o actividades que supongan un desgaste físico y que por tanto requieran de un aporte extra de energía.
  • Son ricos en fósforo, potasio, magnesio y zinc. Eso sí, para garantizar que contienen estos micronutrientes, es fundamental que te asegures de que tanto el fiambre como el embutido que compres esté elaborado con ingredientes de primera calidad.
  • Fuente inagotable de hierro. Si a esto añadimos que también nos aportan vitamina B12, fiambres y embutidos se convierten en un alimento idóneo para aquellas personas propensas a las anemias.
  • Alto nivel de selenio. Aunque este nutriente se necesita en pequeñas cantidades, los embutidos nos aportan la cantidad diaria recomendada. Y no olvidemos que el selenio es un antioxidante que contribuye a disminuir el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer, la diabetes, la anemia y otras patologías infecciosas.

Todos estos beneficios cuentan con el aval de médicos y nutricionistas, pero no debemos olvidar que fiambres y embutidos pueden contener grandes cantidades de grasas saturadas y sal. Por tanto, además de comprar productos de calidad contrastada, deberías optar por aquellos cuyo contenido de estos nutrientes es más reducido. Así, salchichas, chorizos y morcillas serían los que contienen mayor índice de grasas saturadas y por lo tanto deberíamos consumirlos ocasionalmente, si no queremos que nuestro colesterol se dispare. Además, los expertos también recomiendan que el día que consumamos estos productos deberíamos reducir la ingesta de sal en el resto de alimentos de nuestro menú.

En el otro lado de la balanza encontramos el jamón serrano, jamón cocido y los fiambres de pavo y pollo, que nos aportan muchas menos grasas. Especialmente el de pollo y fundamentalmente, el de pavo (apenas un 1% de grasa) serían los más recomendables. Y si todavía eres de los que piensa que este tipo de fiambres son sosos y poco apetecibles, te invitamos a probar cualquiera de las especialidades de La Cuina. Te aseguramos que tanto nuestra pechuga de pollo braseada como, por ejemplo, el fiambre de pollo relleno de pistachos a la trufa, están a prueba de los paladares más exquisitos.

Otro aspecto importante a tener en cuenta en lo que a embutidos y fiambres se refiere es que la oferta actual va mucho más allá de los elaborados con carne de pollo, pavo o cerdo. Otra opción deliciosa y mucho más sana son aquellos realizados con carne de monte o caza. Estos productos no solo mantienen todas las ventajas de los embutidos tradicionales sino que aportan muchas menos grasas. Si nos aceptas otra recomendación, te animamos a que pruebes el fiambre de cabeza de jabalí a la trufa de La Cuina. ¡Un auténtico y sano placer!

Y cuando te quieras dar un capricho, optar por el jamón ibérico es una gran opción pues, aunque tienen más grasas, son grasas monoinsaturadas, mucho más sanas que las saturadas.

Como ves, si quieres cuidarte no tienes por qué renunciar a los deliciosos embutidos. Expertos de todo el mundo, como la American Heart Association en su guía para evitar enfermedades cardiovasculares, aseguran que no hay necesidad de evitar estos alimentos. “En todo caso la clave está en combinarlos con verduras, frutas y hortalizas”.

En definitiva, si apuestas por la moderación y la calidad de lo que compras y das prioridad a aquellos productos que contengan más proteínas y menos grasas, las autoridades sanitarias incluso recomiendan consumir embutido una o dos veces a la semana, en el marco de una dieta equilibrada, acompañada de la práctica de ejercicio físico. Si sigues estos consejos ¡comer embutido no supondrá ningún peligro para tu salud!

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